¿Quién Soy?

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Hola,

¿Qué sentirías si de un momento para otro te quedaras solo, sin amistades, sin que nadie te dirigiera la palabra personalmente, sin que te invitaran más a eventos sociales, y lo peor de todo sin saber por qué?

En muchas ocasiones cuando se habla de alguien que sufre de halitosis, causa gracia o risas. Sin embargo; detrás de éste desagradable padecimiento, hay una serie de sucesos que se desencadenan, los cuales para ser suaves podríamos calificarlos como vergonzosos.

La realidad es que eso es lo menos que pueden sentir algunas personas que sufren del problema de mal aliento. Te voy a contar mi historia personal, porque puede que  estés atravesando una situación similar y que al leer mi experiencia, te sientas identificado/a y puedas encontrar como se suele decir, la luz al final del túnel y acabar con éste mal tal y como lo he hecho yo.

El problema comenzó hace algunos años atrás, en un principio me extrañaban ciertas actitudes que tenían mis compañeros de trabajo, de pronto comenzaron apartarse y a cambiar sus escritorios de lugar dentro de la oficina que compartíamos durante 8 o 10 horas al día, 5 días a la semana.

Un día llegué a la oficina y las posiciones de los despachos ya no eran las mismas, pregunté que había pasado y la respuesta fue “Hombre, siempre viene bien un cambio, hay que renovar”. Bien, pensado así… La verdad tampoco le puse demasiada atención, si bien me extrañó que mi escritorio se encontrara un tanto alejado del resto, cómo dije no me lo tomé como algo personal y le resté importancia.

El hecho es que también comenzaron a cambiar sus actitudes, cada vez compartían menos momentos conmigo, desde salir a tomar el café a media mañana, hasta otros tan simples como fumar un cigarrillo juntos para hacer un alto en el trabajo, ya no eran instantes en los que se me tuviera en cuenta para participar.

Todo fue a peor, cada vez estaban más distantes, hasta dejaron de invitarme a la comida que hacíamos una vez al mes, al dirigirse a mí no lo hacían en persona, sino que levantaban el teléfono intercomunicador y me llamaban por él desde sus escritorios al mío, cuando antes era frecuente que se levantaran para hablarme de lo que fuera necesario.

La verdad es que cada vez entendía menos, y comencé a cuestionarme qué pasaba conmigo, y qué había cambiado en mí para que todos se apartaran.

Por mucho que buscaba no encontré motivo para que me ocurriera lo que me estaba pasando.

Un día, producto de la casualidad, iba a prepararme un café a la cocina que tenemos en la oficina y antes de entrar escuché mi nombre, por lo que me percaté de que estaban hablando de mí y entonces aunque no me pareció correcto, presté toda mi atención para escuchar lo siguiente:

“Es lamentable porque es una excelente persona, tiene muchas cualidades pero yo no puedo evitar alejarme de Carlos; el pobre desprende un aliento horrible y no me es posible aguantar a su lado cada vez que habla” – Dijo  uno de mis compañeros más cercanos.

El resto continuó comentando y asintiendo, se me quitaron las ganas de café; pero a la vez pude comprender las razones por las cuáles me habían dejado de lado.

¡Qué vergüenza sentí!, también dolor y malestar. Si me hubiesen dicho antes…

¿Por qué nadie me dijo? Hasta a ellos les incomodaba la situación de tener que decirme.

Me propuse acabar cuanto antes con el problema y fue cuando recurrí a mi médico de toda la vida.

Le conté lo sucedido, y me explicó que el mal aliento o halitosis por lo general no es perceptible por la persona que lo padece, sin embargo sí que lo es por las otras personas cuando en mi caso, respiro, exhalo o hablo.

El mal aliento puede deberse a  problemas derivados de falta de higiene bucal como pueden ser la placa dental y enfermedades de las encías (sarro y gingivitis), pero no son los únicos.

En la mayoría de los casos de mal aliento persistente, éste es relacionado con la acumulación de bacterias dentro de la boca, derivadas de restos de comida entre los dientes.

Algunas personas sólo sufren de halitosis por la mañana,  ni bien se levantan debido a que la boca se seca durante la noche y las bacterias se acumulan, pero ni bien se cepillan los dientes y desayunan el problema acaba; pero lo mío era más serio porque no era temporal, sino constante.

Me explicó con lujo de detalles que ciertas enfermedades, medicamentos y hábitos como el fumar o el beber alcohol en exceso,  llevan a tener mal aliento, y también me facilitó un truco simple pero efectivo para saber cuándo tengo mal aliento.

Consiste en lamer el interior de mi muñeca, y luego de esperar unos segundos hasta que la saliva se seque; es entonces cuando puedo oler la zona y comprobar si desprende un olor desagradable, de ser así ya sabemos el resultado a la pregunta.

Intenté varios métodos para eliminar el mal aliento, y seguí otros tantos consejos con el fin de quitar de una vez el problema.

Por supuesto reforcé mi higiene bucal. Y tuve en cuenta otras formas de disminuir el mal aliento:

  • Cepillar la lengua
  • Limita la cantidad de alimentos azucarados que consumes
  • Limitar las bebidas gaseosas
  • Jugos de fruta ácidos
  • Dejar de  fumar
  • Dejar el alcohol
  • Tener controles dentales regulares
  • Recurrir a los enjuagues bucales de forma diaria

Todo lo antes mencionado ayudará a que disminuyas tu problema de mal aliento, pero créeme que eso solo no es suficiente para erradicar la afección.

Por fortuna mi vida cambió radicalmente al encontrar “Fin al mal aliento”, modificó mi visión del problema y me brindó soluciones reales. De ahí en más he recuperado mi vida, sobre todo en lo que se refiere al aspecto social; parece mentira como el padecer un problema de mal aliento puede afectar tanto a una persona, pero créeme es así de real.

Si estás pasando por ello no tienes porqué continuar haciéndolo; de acuerdo a mi experiencia, después de haber intentado varias cosas, los mejores resultados los he obtenido con “Fin al mal aliento”, y fue lo que me motivó a escribir éste blog, para proporcionar estos consejos a quienes pueden estar sufriendo un problema desesperante como lo era el mío. Sal de una vez de ese calvario inmediatamente, tienes mucho por recuperar “Tu propia vida, sin discriminación”.

 

 

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